Esta es la historia de un joven que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
Pronto la puerta se llenaba de clavos. Pero, a medida que aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que podía controlar su genio, pues el clavar le hacía pensar sobre su mala actitud.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter y ya no tenía razón de clavar.

Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.
Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.
Era ciertamente un gran logro, pero su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la herida permanece y el mal se propaga. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. Ahora hace falta trabajar mucho más para que la puerta quede como nueva. Hay que reparar cada agujero y muy difícilmente lograrás que quede como nueva."
Anónimo
REFLEXIÓN:
¿Tienes un mal carácter difícil de controlar?
Si es así, te aseguro que puedes cambiar amigo/a, TÚ y solo TÚ eres DUEÑO de tus acciones y por muy enfadado que estés puedes controlar el impulso y actuar de la mejor forma posible, para ello, necesitas por un lado AUTO-CONCIENCIA es decir, darte cuenta de lo que sientes en esos momentos, por ello, es importante que no actúes de inmediato y te tomes algún tiempo para reflexionar, y por otro lado AUTO-CONTROL, es decir, PENSAR antes de ACTUAR, así, controlando estas dos actuaciones, te permitirá tener la suficiente capacidad de reacción y elección cuando experimentes un enfado emocionalmente fuerte.
El cambio se producirá si TU quieres amigo/a... Una técnica que siempre funciona es irte, marcharte de esa situación y exponer a la otra persona que ya hablaréis más tarde, que en esos momentos no te apetece hablar, porque así te dará tiempo tanto a ti como a la otra persona a calmarse y no actuar en caliente.
Piensa en las consecuencias más probables que sucederán si actúas mal... por ejemplo: (Si eres joven) Si grito a mi madre - Podría castigarme; Si insulto a mi mujer - Le haré daño y yo la quiero; Si humillo a mi hijo - Puede llegar a odiarme...
¡¡Te animo a CAMBIAR!! ¡¡SI QUIERES PUEDES!! ¡¡TODO ESTÁ EN TUS MANOS!!
Mentalízate del cambio, cree que es posible y NO te dejes de llevar por la situación y por la ira, piensa que los agujeros de los clavos por mucho que los arregles siempre quedarán.
Mª del Mar Trejo Morales
Coach personal, profesional y ejecutivo
Compartir